viernes, 20 de diciembre de 2013

FREUD-JUNG

Correspondencia Sigmund Freud-Carl Gustav Jung
Edición de William McGuire y Wolgang Sauerländer
(Traducción de Alfredo Guéra Mirallles)
Madrid: Trotta, 2012

Escrito por Luis Roca Jusmet

Sigmund Freud y Carl Jung fueron dos personajes fundamentales del siglo XX. Aunque no con la misma intensidad. Freud fue más consistente y tuvo una mayor importancia : fundó uno de los grandes movimientos del siglo, el psicoanálisis. Independientemente del valor teórico y práctico que se le de, lo cierto es que es fundamental para entender el imaginario de la sociedad europea y americana del siglo XX. No es correcto decir que el psiconálisis está superado, ya que la polémica continua en los mismos términos que en el momento de su fundación. Este libro es un documento imprescindible para los interesados en cualquiera de las dos biografías. Pero sobre todo para los interesados en el movimiento psicoanalítico. La relación entre Freud y Jung es, en todo caso, muy interesante. Precisamente el cine acaba de ponerla en primer plano con la sugestiva película Un método peligroso. Pero lo cierto es que hay un tercer personaje en la película, la psicoanalista rusa que da un tono dramático y amoroso que prácticamente no aparece en la correspondencia que nos ocupa. La correspondencia resulta algo ardua porque está llena de elementos anecdóticos. Pero incluso estos tienen su interés para el público especializado. 


jueves, 19 de diciembre de 2013

SOBRE EL DELIRIO

  
Luis Roca Jusmet



Este escrito trata del delirio. Comenzaré por el riguroso estudio que el filósofo italiano Remo Bodei elabora sobre la cuestión,cuestionando radicalmente la tópica polarización convencional entre racionalidad/irracionalidad (delirio, locura). Lo que reivindica Bodei es que detrás de cualquier delirio siempre hay una lógica que tiene como función la reconstrucción de un psiquismo devastado.


LA TRAMA DEL TEMPERAMENTO

El temperamento y su trama
Cómo los genes, la cultura, el tiempo y el azar inciden en nuestra personalidad.
Jerome kagan
( Traducción de María Victoria Rodil)
Buenos Aires : Katz editores, 2011. 227 páginas.


Las neurociencias son, sin duda, una de las disciplinas más apasionantes de los trabajos científicos contemporáneos. Algunos de sus mejores representantes, como Antonio Damasio, son afortunadamente ya bastante conocidos por el gran público. Pero hay otros neurocientíficos rigurosos y claros que también merecen ser tenidos en cuenta. En este sentido la editorial Katz tiene una colección interesante, entre las cuales está un libro que me parece imprescindible : A cada cual su cerebro. Inconsciente y plasticidad neuronal, que plantea un rico encuentro entre las neurociencias y el psicoanálisis. El libro que ahora me ocupa me parece también muy sugerente y presenta un tratamiento que puede prevenirnos de algunas derivas biologistas. Me refiero a la ideología que pretende que nuestra conducta está escrita en nuestros genes, como planteó en su momento la desafortunada teoría de la sociobiología.

MARX Y FREUD , MAESTROS FUNDADORES

El lazo que conecta el marxismo con el psicoanálisis está suficientemente justificado por el paralelo entre el movimiento político marxista y el movimiento psicoanalítico. En ambos casos estamos ante la paradoja de un saber ilustrado no tradicional, fundado en la relación transferencial con la insuperable figura del fundador ( Marx, Freud): el conocimiento no progresa a través de refutaciones y reformulaciones graduales de las hipótesis sino de un serie de “ retornos a ...” ( Marx, Freud). En ambos casos, estamos ante un campo del saber que es intrínsecamente antagónico : los errores no son simplemente externos al conocimiento verdadero, no son algo de lo que podamos liberarnos una vez que alcanzamos la verdad y, como tales son de interés puramente histórico, es decir irrevelantes para el estado actual del saber ( como es el caso de la física, la biología,etc.).En el marxismo, como en el psicoanálisis, la verdad emerge literalmente a través del error; es por ello que en ambos casos la lucha contra el “revisionismo” es una parte inherente a la teoría misma. La “estructura” entera, la relación entre el campo del saber y la subjetividad del “científico” difiere radicalmente de la ciencia positiva, así como de las formas tradicionales de conocimiento ( sabiduría iniciática, etc)
Slajov Zizek


 Escrito por Luis Roca Jusmet

 Paul Ricouer y Michel Foucault articularon una extraña afinidad entre ambos y Nietzsche al forjar el término de maestros de la sospecha. Evidentemente los tres desenmascaran a su siglo, distorsionado por el optimismo postivismo o hegeliano, desde la lucidez.

martes, 17 de diciembre de 2013

ELOGIO DE LA LOCURA




Los clásicos del pensamiento se definen, como bien dice el gran filósofo vivo Pierre Hadot, por su capacidad de presentar una experiencia intelectual que puede ser revivida más allá del momento histórico en que fue escrita. “Elogio a la locura”, escrito por Erasmo de Rotterdam en el siglo XVI, es un libro bien curioso. Por una parte porque siendo la obra más conocida del autor fue escrita en pocos días como una especie divertimento. Erasmo estaba aburrido en casa de Tomás Moro y en unos días escribe este libro. No es un caso único porque lo mismo pasó con Freud respecto a su “Malestar en la cultura”. En ambos casos hay una frescura y una fluidez que no tienen sus escritos más rigurosos. Pero lo más fuerte es que Erasmo, que ha pasado a la historia por la defensa de la racionalidad de un humanismo equilibrado, pase a la historia con un libro que no es un elogio de la razón sino todo lo contrario. La palabra latina stultia además no es tanto lo que hoy entendemos por locura ( dementia) sino más bien la estupidez.
Hay una razón, que podríamos llamar táctica que puede explicar el título. La crítica de Erasmo, que es muy radical y no deja títere con cabeza, podría desencadenarle serios problemas con el poder. Al hablar en nombre de la Locura se cubre con un ropaje satírico que le protegerá, mientras el buen entendedor puede captar su mensaje sin problemas. Pero yo creo que el texto va más allá de esta motivación. Hay una especie de juego saturnal desesperado por parte de Erasmo en el que se da cuenta de que tiene que dar la vuelta a su propio discurso para ser radical, para llegar al fondo de su crítica. Lo que ocurre en su época es que nadie hace lo que dice, hay una impostura generalizada, la Iglesia utiliza el discurso del cristianismo para legitimar el poder, los privilegios y el cinismo de los que lo utilizan. El gran drama es que las palabras que debería utilizar para criticar a los impresentables de su época ha sido apropiada por estos.
Podemos hacer una analogía entre la época de Erasmo y la nuestra. Si seguimos a Wallerstein el siglo XVI es el final de un sistema-mundo y el inicio de otro, el capitalismo como economía-mundo. Continuando con su planteamiento la economía-mundo del capitalismo se está acabando y está empezando otra que no sabemos lo que será. Tampoco lo sabía Erasmo ni la gente de su época. Lo único que sabían es que el sistema estaba acabando y los poderosos mantenían sus privilegios como aves de rapiña sin importarles el futuro, que no sería el suyo. Hoy pasa lo mismo: sabemos que el capitalismo está llegando a su límite y que una minoría sigue expoliando a su costa. Pasa también que vivimos esta “crisis de palabras” (según la expresión de Daniel Blanchart en un texto muy recomendable que se titula así). No sabemos cómo expresar nuestra rabia, nuestra indignación, nuestra crítica. Socialismo, democracia, derechos humanos, izquierda, libertad, igualdad eran palabras contundentes que querían decir mucho, que expresaban movimientos reales por la emancipación. Hoy es este discurso es utilizado por los liberales que gestionan el sistema (sean liberales puros, liberales conservadores o socioliberales) y el estalinismo destruyó el sentido emancipatorio del término comunismo. El desaliento es el peligro inmediato que nos acecha pero hemos de ver la manera, difícil por supuesto, de recuperar esta ética de la verdad a través del discurso que en su momento Erasmo no pudo hacerlo de otra manera que elogiando la locura. Yo no sé cual es la solución pero si sé que los que queremos reivindicar la tradición de la izquierda hemos de evitar alimentar con falsas retóricas esta crisis de palabras que tanto daño está haciendo.

domingo, 15 de diciembre de 2013

NIKOLAS ROSE : GOBERNAR LAS CONDUCTAS GOBERNANDO EL CEREBRO


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 Escrito por Luis Roca Jusmet

 Este texto es el resumen del visionado por vídeo de la conferencia de Nikolas Rose el año 2011 en la Universidad Pedagógica de Buenos Aires. Escrito por Luis Roca Jusmet
 La pregunta que se hace Rose es ¿ qué clase de seres humanos pensamos que somos ? ¿ Como se gobierna la conducta en función de esto ?
 Rose considera que la característica de nuestra época es el dominio de las neurociencias. Pero hay que contextualizarlo en la dinámica de la biopolítica. La biopolítica es un fenómeno moderno de gobierno que consiste en que la vida ha ingresado en la política. Se trata de gestionar la vitalidad. Biopolítica es biopoder. Se trata de una maximilización del bienestar. Lo hace a través de la somatocracia: la salud se convierte en una obligación política y económica. Desde finales del siglo XIX los gobiernos se hacen cargo de la salud de la población. Inicialmente la cuestión se plantea en términos físicos, cuya preocupación central es la degeneración de la raza. A partir del siglo XX la preocupación es la de la salud mental. Se trata de gestionar la salud mental en todos los ámbitos cotidianos :familia, trabajo, educación, ocio. Se inicia el dominio de las disciplinas psi ( psicología, psiquiatría, psicoanálisis...). los seres humanos se convierten en sujetos psicológicos, cuyos estados pueden ser regulados. También hay que preocuparse de la salud mental de los carceleros, los trabajadores sociales, los policías...

sábado, 14 de diciembre de 2013

APUNTES PSICOANALÍTICOS SOBRE EL YO




Escrito por Luis Roca Jusmet

fernández blanco

 El psicoanálisis es un punto de conflicto, ya desde su aparición a principios del siglo pasado.Pero sobrevive. Lo hace en las instituciones y en la cultura, no solo en el diván. Una de sus corrientes más vivas es, sin duda, la lacaniana. Ya sé que Lacan era un pedante, que tiene un estilo difícil y que muchos lo acusan de ser un farsante. Pero si uno tiene la paciencia de trabajarlo encuentra un filón inagotable de sugerencias para pensar la clínica y la condición humana.
Algunos que aceptan lo que acabo de decir critican, sin embargo, a los lacanianos. Los critican por escolásticos, dogmáticos y sectarios. Es posible. Pero lo cierto es que los lacanianos españoles son muy productivos, dicen y hacen cosas interesantes. La revista "Freudiana", una de sus publicaciones, es muy interesante ;y todavía lo era más otra que dejó de salir hace unos años y que se llamaba "El niño". Actualmente se publica en Granada una colección de textos muy breves que recoge conferencias de representantes del psicoanálisis lacaniano español. Me voy a referir a uno de ellos por la densidad y riqueza de las ideas expuestas.
 El autor es el psicoanalista gallego Manuel Fernández Blanco y el librito se llama El lenguaje del Yo en la modernidad. Lo primero que hace es describir lo que es el Yo para la tradición psicoanalista freudiano-lacaniana: no es innato es algo adquirido. Se origina a partir del estadio del espejo, es decir la contemplación de la propia imagen en un espejo o a través del semejante. Esta experiencia se realiza entre los 16 y los 18 meses. Con la autoimagen el organismo se transforma en un cuerpo, que es la base del yo. Es una imagen acabada y total. Algunas patologías graves aparecen cuando no se da esta construcción del cuerpo. Esto sucede en el autismo o en psicosis infantiles. Estos niños no pueden constituir un yo y no saben diferenciar entre el interior y el exterior. La construcción del cuerpo en el estado del espejo produce sentimientos ambivalentes : por un lado júbilo y por otro angustia. la imagen me la da el otro y también puede desposeerme de ella. Es la agresividad hacia el semejante. esta es la identidad imaginaria del sujeto.
 La identidad simbólica viene dada por el Ideal del Yo. El Yo ideal de cada cual se subordina a este Yo ideal, lo imaginario a lo simbólico. La imagen que proyectamos de nosotros mismos debe seguir el modelo del Ideal interiorizado. El ideal del Yo reprime la pulsión y esto produce una neurosis generalizada en la civilización.Pero actualmente hay una caída del Ideal y un imperativo de gozar. El superyo no es represivo sino que está aliado con la pulsión. El imperativo no frena el goce sino que lo potencia : gozar es una obligación. Pasamos del neurótico al perverso. Se elimina la culpa. Este imperativo del goce no lleva a la felicidad sino al malestar, a la depresión generalizada esto ocurre porque la felicidad es un deber y nadie entiende ni acepta sus límites.
 En este contexto hay un delirio yoico. El yo está inflado. No hay problema de autoestima porque todos queremos nuestra imagen. Es un yo que dice : "tengo derechos", "soy víctima", "yo quiero". El un yo sin responsabilidad : los derechos no comportan obligaciones; considerar víctima de alguien o de algo significa que no nos hacemos responsables de lo que somos o lo que hacemos : siempre podemos culpabilizar al Otro, aunque sea "la sociedad" o "el sistema". El yo no espera : lo que quiere lo exige ahora. El yo habla y no escucha, solo se escucha a sí mismo. En lugar de diálogos hay monólogos interrumpidos. nadie se responsabiliza tampoco de lo que dice y de los efectos de su palabra. En nombre de "la sinceridad" o "la espontaneidad" lo podemos decir todo, cuando queramos y a quien queramos. Igual que la culpa se elimina también la vergüenza : mostramos lo que la represión ocultaba.

ANTONIO DAMASIO : EL CEREBRO Y EL YO



 

Luis Roca Jusmet
Y el cerebro creó al hombre. ¿ Cómo pudo el cerebro generar emciones, sentimientos ideas y el yo ?
Antonio Damasio
( Traducción de Ferrán Meler Orti )
Barcelona : Destino. 540 páginas

La neurociencias no sólo son las ciencias que, en estos momentos, nos pueden dar la información más valiosa para una filosofía de la mente sino que además están de moda. Lo cual es una buena noticia, porque está muy bien que los humanos estemos bien informados sobre este órgano tan singular que es nuestro cerebro. 




Pero antes de seguir habría que hacer, siguiendo a Damasio, dos correcciones. La primera respecto a lo que he dicho de la mente, ya que como bien nos muestra este brillante científico ( que tiene además una buena formación filosófica) el enigma fundamental hoy no es la mente sino la conciencia. Aquí ya introduce una precisión que nos va a resultar muy útil. Entendemos por mente un conjunto de representaciones ( de entrada, podemos decir imágenes) y emociones ; aunque no todo cerebro produce una mente, sí lo hacen lo que tienen una mínima complejidad, por ejemplo los insectos. Pero la conciencia es mucho más sutil, porque no sólo implica un cerebro capaz de producir una mente, sino también la propiedad de saberse a sí mismo; es decir, de saber que somos alguien que se mueve en el mund pero con una identidad diferente y separada de él.. A este saberse con una identidad Damasio lo llama también subjetividad. ¿ Somos los humanos la única mente con conciencia, es decir, los únicos sujetos ?. Para Damasio tampoco, por lo menos si damos a las palabras conciencia y sujeto un sentido amplio. Hay lo que él llama un proto sí mismo, que sería la base de la conciencia subjetiva y que existe en algunos otros animales. Pero es el desarrollo de la memoria, la imaginación, la razón y sobre todo el lenguaje lo que permite una elaboración subjetiva más completa, lo que nuestro autor llama el sí mismo autobiográfico. Es lo que llamamos propiamente el yo y lo que nos permite ir construyendo una narración de nosotros mismos y de nuestra vida.

lunes, 9 de diciembre de 2013

LO REAL Y LO ILUSORIO






  Escrito por Luis Roca Jusmet
Viajar es muy útil, hace trabajar la imaginación. El resto no son sino decepciones y fatigas. Nuestro viaje es por entero imaginario. A eso debe su fuerza. Va de la vida a la muerte. Hombres, animales, ciudades y cosas, todo es imaginado. Es una novela, una simple historia ficticia. Lo dice Littré, que nunca se equivoca. Y además, que todo el mundo puede hacer igual. Basta con cerrar los ojos. Está al otro lado de la vida.

                                                                                                    Louis Fedinand Céline  



   En  un condensado texto Julián Marías reflexiona sobre el significado de la palabra ilusión en la lengua español. En él plantea diferentes sentidos del término, extraídos tanto de la tradición filosófica como de la literaria: El término ilusión presenta varios significados, nos dice,  pero el que acaba dominando es el de engaño. En nuestra lengua hay un añadido lingüístico que enriquece el concepto al vincularlo a un sentido positivo: entusiasmo, víspera de gozo (por utilizar la expresión poética de Pedro Salinas).  Hay igualmente una perspectiva de futuro en el sentido de ligarlo a un proyecto, que es lo genuinamente humano. En la anticipación hay siempre una recreación.La ilusión se presenta también como una realización proyectiva del deseo, en la que se presenta una sucesión temporal en la que la ilusión es siempre posterior al deseo. Podríamos definir entonces la ilusión como un deseo con argumento. Siempre hay que tener en cuenta que deseo e ilusión  pertenecen a diferentes planos y que el desenlace de la relación entre ambos puede llevar a la desilusión.  La ilusión también se vive como referida a una ausencia: es una incitación a que se manifieste algo que está ausente y por lo tanto exige como resultado satisfactorio la presencia del objeto. Julián Marías presenta además como ejemplificación de esta proceso la obra de Pedro Calderón de la Barca La vida es sueño, donde los dos términos (vida/sueño) no se presentan como antagónicos, tal cómo lo aparecerían en sus significados más convencionales. Más bien hay que entenderlos como una paradoja  que apunta al enigma de la condición humana. 

sábado, 7 de diciembre de 2013

FILOSOFIA Y PSICOANÁLISIS : UN ENCUENTRO TAN FALLIDO COMO FECUNDO


 

 Escrito por Luis Roca Jusmet

Si nos remitimos al padre fundador del psicoanálisis, Freud, podemos comprobar que hay una situación originaria de desencuentro entre filosofía y psicoanálisis. Freud nos  dice en su autobiografía algo paradójico: que sus verdaderos intereses son de naturaleza filosófica,  pero que al mismo tiempo es constitucionalmente reacio a lo especulativo y tiene una gran desconfianza hacia la filosofía. Si intentamos resolver la paradoja podemos concluir que Freud tiene por una parte, como él mismo nos dice, un espíritu de conquistador que le orienta hacia los enigmas clásicos de la filosofía, buscando siempre nuevos horizontes teóricos. Pero por otro su espíritu de rigor busca una base empírica a su discurso, que él atribuye pura y exclusivamente a la ciencia. Freud teoriza y busca verificar sus formulaciones a partir de la observación clínica ; casi podríamos decir que retoma la postura radical de Hume que  considera los textos metafísicos como un material que más valdría quemar. Estos textos filosóficos son, para Freud, al igual que los de la religión, obstáculos para la verdad. Pero la religión es una ilusión ( que Freud insiste en diferenciar del error) que tiene un interés en la medida en que es la proyección imaginaria de un deseo, mientras que la metafísica es, en cambio, una especulación estéril; el triste papel del filósofo convencional es el de sustituir el viejo catecismo de los clérigos ( lo peor de la religión). Los filósofos nos ofrecen cosmovisiones que tienen un carácter totalizador, basado en puras especulaciones cuyas arrogantes pretensiones irritan profundamente a Freud; considera la filosofía uno de sus peores enemigos porque mantiene como axioma fundamental la identidad entre la mente y la conciencia.

REDES Y OBSTACULOS








REDES Y OBSTÁCULOS
Luis Roca Jusmet
Editorial Club Universitario
Alicante, 2010

 Escrita por Pere Saborit

  Frente a los dormidos, que pretenden vivir en mundos propios y aislados, el viejo Heráclito nos conminaba a mantenernos despiertos, compartiendo el Logos, con su dimensión lingüística o simbólica, en tanto que garante de habitar un universo común. Una dimensión simbólica que, sin embargo, se ha desvirtuado a conveniencia a lo largo de la historia.

LOCURA Y FILOSOFIA



 Escrito por Luis Roca Jusmet




El ser humano es esta noche, esta nada vacía, que lo contiene todo en su simplicidad – una riqueza inagotable de muchas representaciones, múltiples, ninguna de las cuales me perrtenece- o está presente. Esta noche, el interior de la naturaleza, que existe aquí – puro yo- en representaciones fantasmagóricas, esta noche en su totalidad, donde aquí corre una cabeza ensangrentada- allá otra horrible aparición blanca, que de pronto esta aquí, ante él , e inmediatamente desaparece. Se vislumbra esta noche cuando uno mira a los seres humanos a los ojos- una noche que se vuelve horrible.”
                              HEGEL

 La filosofía ha hablado poco sobre la locura. Pero Erasmo de Rotterdam, defensor del humanismo racionalista, escribe paradójicamente,  un elogio de la locura. Descartes la excluye como el Otro del disucrso de la Razón. Pocos filósofos escucharon a los locos. Uno de ellos fue Schopenhauer.  Fué  Michel Foucault el que  se interesó, sin complejos, por la locura y lo introdujo en el discurso de la filosofía. Además también escuchó a los locos. Escribió un estudio pionero y radical en el que nos explicaba todo el proceso de transformación que va desde la locura a la enfermedad mental. El loco como fenómeno social ya no existe y en este proceso ha perdido su humanidad. 


LO IMAGINARIO : UN DEBATE ENTRE JACQUES LACAN Y CORNELIUS CATORIADIS





  Escrito por Luis Roca Jusmet


 La tradición psicoanalítica proporciona un material fundamental y único para trabajar el tema del imaginario. Pero Cornelius Castoriadis señala el papel  paradójico de Freud respecto al tema. Éste no habla nunca del imaginario ni parece conceder ningún lugar a la imaginación en el aparato psíquico. Pero el concepto está presente de una forma implícita en toda su obra, sobre todo a partir del papel clave que atribuye a la fantasía. Freud se convierte así para Castoriadis en el descubridor vergonzante del imaginario : por una parte nos proporciona el material más valioso para entender esta realidad psíquica, aunque no lo nombra y lo presenta de una forma completamente dispersa. Castoriadis dice irónicamente que Freud reprime la palabra imaginario porque está dominado por el paradigma positivista, heredero de la metafísica realista tradicional aristotélica, que tiene como base la idea de identidad.

 



  Es Jacques Lacan quien trata por primera vez emn la tradición psicoanalítca el tema y lo hará explícita y elaborada. El psiquiatra y psicoanalista francés plantea, a partir de la conferencia que dio en París el año 1953, su teoría de los tres registros: lo simbólico, el imaginario y lo real Para decirlo rápido, lo que hace Lacan es considerar que el psiquismo humano se mueve en tres niveles diferentes, uno de los cuales corresponde a lo simbólico ( El lenguaje y la ley , lo que podemos decir y lo que tenemos prescrito hacer ), otro al imaginario ( lo que podemos representarnos a través de la imagen ) y otro a lo real, que viene a ser el residuo del proceso de simbolización ( que no es otro del de la socialización). El Lacan clásico (que es el de los Escritos y de los diez primeros seminarios) planteará diversos sentidos de la noción de imaginario, que por otra parte no se puede separar ni de sus concepciones de lo simbólico, ni de lo real ni de la fantasía. Lacan considera que el imaginario cumple una función clave en la formación de la noción de yo, teniendo en cuenta que este término (moi en francés) es diferente del de sujeto ( je en francés), ya que el primero se corresponde con el campo del imaginario y el segundo con el campo de lo simbólico. El imaginario tiene que ver con el yo en su doble aspecto de imagen corporal (a partir de la superficie reflejada en el espejo ) y del precipitado de identificaciones que se forman a partir de los rasgos de aquellas figuras que tienen una influencia sobre nosotros en la infancia. Lacan definirá precisamente el cuerpo como un organismo con una imagen, lo cual implica que sólo el ser vivo que se capta a sí mismo y puede desarrollar una imagen de sí es el que podemos decir que tiene un cuerpo. Y aquí digo tiene y no es porque si hablamos para Lacan lo hacemos como el sujeto del habla, de la enunciación y éste no es otro que un sujeto vacío. En este punto Lacan ya plantea una polémica evidente con Sartre al no aceptar su antagonismo entre el imaginario y la percepción. La unidad perceptiva de uno mismo se consigue a través de la imagen especular, que Lacan considera uno de los núcleos básicos del imaginario. Pero esta vinculación no sirve para entender el imaginario como algo capaz de abrirnos al conocimiento de nosotros mismos. Lo considera como un señuelo: es el engaño de la autoimagen que nos oculta nuestra propia división, nuestra escisión interna fundamental. El segundo sentido que da Lacan al imaginario tiene que ver con nuestra relación con el semejante, con el modo como el otro aparece como un rival con el que mantenemos una lucha por el prestigio. Se trata de dos sujetos que quieren ser reconocidos e imponer su deseo al otro. Lacan recicla toda la enseñanza de Alexander Kojève, que tanto influyó en su generación partir de su lectura de la dialéctica del amo y el esclavo de Hegel. Esta relación dual es para Lacan un círculo vicioso que lleva a la destrucción. Necesita la intervención de una mediación que no es otra que la del lenguaje y que nos permite superar el imaginario y elevarnos a lo simbólico. Nuevamente volvemos a contraponer a Lacan con Sartre, ya que el horizonte de libertad del que hablaba éste último sólo es posible para Lacan desde el lenguaje (lo simbólico) que es el que nos permite una distancia que impide que nos dejemos atrapar por la identificación con una imagen idealizada de nosotros mismos (el imaginario).