Reflexiones sobre puntos de encuentro entre filosofía y psicoanálisis. Escritos y reseñas de Luis Roca Jusmet lroca13@gmail.com
lunes, 29 de junio de 2020
lunes, 15 de junio de 2020
LA REALIDAD DE LO VIRTUAL
Escrito por Luis Roca Jusmet
Voy a hablar de la realidad de lo virtual, proposición que ya presupone un enunciado, que es que lo virtual es real. Karl Popper decía que había tres mundos : el físico, el mental y el cultural. Jacques Lacan decía que habían tres registros : lo imaginario, lo simbólico y lo real. Vamos a entender lo virtual desde esta doble perspectiva. Según la división que establecía Popper lo virtual formaría parte del mundo cultural. Pero lo virtual tiene una base física, aunque su realidad no es la física. Por ejemplo, Don Quijote de la Mancha o Batman son realidades cuyo significado es cultural, aunque necesiten un libro o una película para existir. Lo mismo ocurre con lo mental. El cerebro es necesario para que hayan actos mentales, como querer, recordar o pensar, pero el significado de estos actos no se explica en términos físicos. En el caso de Lacan lo virtual forma parte de lo imaginario, son imágenes a las que damos un significado. Lo cual implica la existencia de lo simbólico, es decir de los sistemas de significantes.
Son dos divisiones que nos pueden servir. ¿ Qué diferencia hay entre relacionarme con alguien a nivel virtual o a nivel presencial ?. Para continuar entremos en lo que quiere decir presencial. Porque si yo hablo con alguien por skype, por ejemplo, el otro también está, en algún sentido, presente. ¿ Es una cuestión de distancia ? Si lo fuera podríamos decir que la existencia de la pandemia ha reducido la diferencia por dos motivos. En primer lugar porque ha normalizado la relación virtual y en segundo porque en la relación presencial no hay distancia física. En una relación sexual se trata de la distinción entre un acto sexual con un partenaire y una masturbación. ¿ Es una diferencia real siempre ? Por ejemplo, hay una diferencia radical entre un acto con una prostituta o masturbarse delante de ella ? Si estamos hablando, ¿ Es radicalmente distinto conversar con alguien por skype o hacerlo en un bar ? . Las relaciones humanas están siempre mediatizadas por lo cultural, lo imaginario simbólico y esto hace más complicado establecer un corte entre virtual y presencial, ya que en ambos casos los significados están en este registro.
Si entramos ahora en el significado de "lo real" para Lacan nos encontramos en que para él es lo que no puede ser imaginado ni simbolizado. Este "real" está igual de presente en una relación virtual que en una real.
Quizás es a partir de la corporalidad de la percepción, en el sentido que apuntaba Maurice Merlau-Ponty desde donde la diferencia tenga más peso. Es decir, que en la medida en que somos conscientes de nuestro cuerpo como aquello que se relaciona con otros cuerpos y objetos, podemos resistirnos a la reducción de nuestro mundo a la virtualidad. Pero teniendo muy claro que está corporalidad no es natural, está siempre mediatizada por lo imaginario y lo simbólico. Pero sí es algo vivo, no mecánico. La conciencia del cuerpo como una máquina que manejamos desde nuestra mente sí que reduce lo humano a algo muy semejante a lo virtual. El cuerpo vivo y su consciencia es, quizás, lo que nos permite resistirnos más a la transformación de nuestro mundo en algo semejante a lo virtual-
NIKOLAS ROSE : UNA GENEALOGÍA DE LA SUBJETIVIDAD

“LA INVENCIÓN DEL SÍ MISMO. PODER, ÉTICA Y SUBJETIVACIÓN”
Nikolas Rose
(traducción de Silvana Vetö, Niklas Bornhauser y Francisco Valenzuela).
Santiago de Chile: Editorial Pólvora, 2019.
Afortunadamente,
aunque de manera tardía, se ha traducido del inglés al castellano el
extraordinario libro de Nikolas Rosa "La invención del sí mismo. Poder,
ética y subjetivación". El libro se escribió en 1996, aunque tiene plena
actualidad. El autor escribe además un prefacio para la traducción en
castellano titulado "Reinventarse a sí mismo". En él nos explica que
intentó escribir de una manera distinta la historia de la psicología, que lo
que ha hecho hasta ahora es, o bien centrarse en lo cuestiones internas
centradas en las aportaciones teóricas, o bien en las externas basadas en las
biografías de los psicólogos. Tampoco estaba satisfecho con la psicología
crítica de inspiración marxista ni con la crítica psicoanalítica a la
psicología, ya que consideraba que esta historia crítica debía incluir a las
corrientes psicoanalíticas en su objeto de estudio. Es un análisis que propone problematizar el concepto
de normalidad y de inadaptación, que se estaban convirtiendo en categorías
clínicas, sociales y administrativas clave en los años 90 en el Reino
Unido. Había que cuestionar todo “el mundo psi en su función de convertirse en
ingenieros del alma humana. Cierto que a principios del siglo XXI ya el mismo
Rose señalaba el paso de las disciplinas psi a las neurociencias y el
desplazamiento del interés de la mente al interés por el cerebro. Pero también
lo es que, más que una eliminación de las categorías psicológicas, lo que hay
es una remodelación.
Lo
que se plantea es una genealogía del régimen contemporáneo del "self",
que los traductores prefieren traducir por el "sí mismo" antes que
por "yo", que da una visión de la subjetividad muy psicologizante.
Para ello hay que dar a los estudios históricos un sentido crítico extendiendo
los límites de lo que es pensable y posible.
Se
trata de cuestionar algunas certezas contemporáneas acerca del tipo de personas
que creemos que somos y ver otras maneras de pensarnos. Para ello es necesario
examinar los procesos a través de los cuales hemos inventado el ideal
regulativo de uno mismo, que están construidos por las disciplinas
"psi" que se han ido desarrollando a partir de la segunda mitad del
siglo XIX. Se trata de entender el dispositivo contemporáneo de "ser
humano" y las tecnologías que lo sostienen. Entendiendo que hay aquí un
horizonte de capacidades y de libertades, pero también una serie de
contrapartidas, derivadas de las cargas y de las ilusiones en los actos de
dominio y de autocontrol implicados. Hacer, por tanto, un diagnóstico de la
condición contemporánea del sí mismo. Cierto que esta manera de pensarse
el sí mismo es muy heterogénea, pero Rose considera que hay una normatividad
común, un "aire de familia" en las coordenadas históricas que imperan
desde hace casi dos siglos en las sociedades liberales de Europa, América del
norte y Australia. hay como un mismos ideal regulativo.
Hablar
de la invención del "sí mismo" no es considerarlo una ficción. Se
trata de nuestra verdad, de la verdad subjetiva sobre uno mismo. Se trata de
una realidad histórica no ontológica ni universal, de una contingencia que,
como tal, puede transformarse. Nuestro sí mismo es nuestra subjetividad,
nuestra identidad personal, que está constituido desde nuestra herencia
familiar y desde nuestra experiencia. Supone una interioridad, un universo
interno y una manera de conducirnos que consideramos normal a través de un
ideal regulativo que se torna autoevidente. Inicialmente se presenta como algo unificado
y coherente pero luego se ha ido relativizando y se ha convertido en algo más
plural y heterogéneo. Primero por la aparición de la conceptualización psicoanalítica
del "inconsciente" que cuestionaba este sujeto unificado. Más tarde,
por la intervención del feminismo que entendía al sujeto como un acto
performativo, como una construcción cultural. Finalmente, por la intervención
progresiva de la bioteconología, que deriva hacia la figura del cyborg.
De esta
manera, cada vez más la noción de sujeto es fragmentada y desafiada.
Para
Rose la subjetivización no debe entenderse localizándola en un universo de
sentido, sino en un complejo dispositivo de prácticas discursivas y no
discursivas. La psicología aparece como una tecnología intelectual para
visibilizar características, conductas y relaciones. La experiencia no es
previa a esta visión, ya que ella misma está condicionada por una determinada
manera de pensar lo que vivimos a partir de unos campos del saber, unas tramas
de poder y unas formas de subjetividad establecidas.
Las disciplinas psi están relacionadas con la
historia del gobierno, entendiéndolo en un sentido más amplio que el político.
Se trata de conceptualizar las estrategias, las tácticas y los programas diseñados
para dirigir la conducta de los otros. La psicología aparece con la sociedad
liberal, aunque hay que matizar que es utilizada también en las sociedades
disciplinarias (nazismo, países comunistas).
La psicología
del siglo XIX inventó el individuo normal y la de la primera mitad del siglo XX
la persona social y a través de ella la norma de la adaptación. A partir de la
segunda mitad del siglo XX se orienta de forma más compleja hacia la
autorrealización y el crecimiento personal. Se entiende entonces la finalidad
de la conducta como el equilibrio del desarrollo del propio potencial, la
autonomía y la felicidad.
Una genealogía de la
subjetividad trata sobre la relación que tenemos con nosotros mismos, de
precisar las formas técnicas que tiene esta relación. Pero el ser humano tiene
una ontología histórica y, por lo tanto, no podemos universalizar estas
relaciones, pero tampoco lo enfoca desde la perspectiva cultural, más bien
sobre sobre las maneras como un sujeto se piensa a sí mismo y las prácticas
ligada a ello. La subjetivización ha de ser tratada en sí misma, no como
derivación de otra cuestión, hay que ir al dispositivo específico : redes
perceptuales, imaginarias, conceptuales, normativas.
La fuente de inspiración del ensayo, explicita Rose, es
Michel Foucault, aunque plantea estudiar las formas de subjetivación y de
gobierno, más allá del campo de la ética. Un eje sería el de historia de las
mentalidades, las tecnologías intelectuales, otro serían las técnicas
corporales. También estudiarlo en relación con los ensamblajes, con
localizaciones espaciales, es decir con formas de organización del habitat
humano. La última cuestión es la relación con todos aquellos movimientos
que han cuestionado la identidad, inventada por todos aquellos que quieren
clasificar para dominar o controlar. Sería cuestión de valorar el coste de cualquier
política identitaria y el papel que ha tenido la psicología para fomentar estas
identificaciones.
Hay que hacer una
genealogía de la subjetividad desde la relación que se ha dado en los dos
últimos siglos entre lo psicológico, lo gubernamental y lo subjetivo. Se trata
de pensar contra el presente, en el sentido de explorar los horizontes y las
condiciones de posibilidad de lo subjetivo, tal como lo entendemos hoy. La
función crítica permite mostrar su contingencia y, por tanto, la posibilidad de
transformación de lo que hay, al abrir el campo de lo posible. La historia
de la psicología, como la de otras ciencias, es una "historia
recurrente" (según el decir de Georges Canguilhem), que es una manera de
legitimar a través de una serie de textos la realidad de la imagen actual de la
disciplina. Se trata de justificar el presente a través de la continuidad de
una tradición hecha a medida, marcada por unos criterios de inclusión y de
exclusión en la que se marca lo decible/indecible, lo pensable/impensable. Es lo
que Michel Foucault llamaba "un régimen de verdad". Hasta la ´década
de los 60 del siglo XX todas las historias de la psicología eran recurrentes. A
partir de aquí la sociología y la crítica cultural empezaron sus desafíos y se
plantearon los condicionamientos económicos y corporativos o la utilización de
la psicología como un instrumento del Estado. Todo ello le parece a Rose
insuficiente, ya que la psicología ha desempeñado un papel fundamental en las
técnicas que vincularon la autoridad a la subjetividad a lo largo del siglo XIX
y XX, en particular a las relacionadas con las sociedades liberales. Para los
sociólogos y antropólogos construimos el mundo desde categorías socioculturales,
una de las cuales es la psicología. Pero la psicología no debe entenderse como principalmente
como un discurso, sino como una tecnología humana, es decir una racionalidad
práctica constituida por una serie de ensamblajes que buscan actuar sobre los
seres humanos con la intención de orientar su conducta en una determinada
dirección. Lo que se constituye, en todo caso, es un régimen de verdad, lo cual
se hace siempre con una cierta violencia, siempre a través de redes
interconectadas, de negociaciones y problematizaciones diversas. El territorio
psicológico se ha creado a través de la persuasión y la negociación entre autoridades,
tanto sociales como conceptuales, lo cual supone la implantación de un modo de
percepción, la instauración de un vocabulario. En la psicología se da una
peculiar alianza entre investigadores y profesionales, productores y
consumidores del saber psicológico.
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