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lunes, 15 de junio de 2020

LA REALIDAD DE LO VIRTUAL

SOCIEDAD VIRTUAL: ¿Qué es lo virtual? Pierre Lévy

Escrito por Luis Roca Jusmet

 Voy a hablar de la realidad de lo virtual, proposición que ya presupone un enunciado, que es que lo virtual es real. Karl Popper decía que había tres mundos : el físico, el mental y el cultural. Jacques Lacan decía que habían tres registros : lo imaginario, lo simbólico y lo real. Vamos a entender lo virtual desde esta doble perspectiva. Según la división que establecía Popper lo virtual formaría parte del mundo cultural. Pero lo virtual tiene una base física, aunque su realidad no es la física. Por ejemplo, Don Quijote de la Mancha o Batman son realidades cuyo significado es cultural, aunque necesiten un libro o una película para existir. Lo mismo ocurre con lo mental. El cerebro es necesario para que hayan actos mentales, como querer, recordar o pensar, pero el significado de estos actos no se explica en términos físicos. En el caso de Lacan lo virtual forma parte de lo imaginario, son imágenes a las que damos un significado. Lo cual implica la existencia de lo simbólico, es decir de los sistemas de significantes.
 Son dos divisiones que nos pueden servir. ¿ Qué diferencia hay entre relacionarme con alguien a nivel virtual o a nivel presencial ?. Para continuar entremos en lo que quiere decir presencial.  Porque si yo hablo con alguien por skype, por ejemplo, el otro también está, en algún sentido, presente. ¿ Es una cuestión de distancia ? Si lo fuera podríamos decir que la existencia de la pandemia ha reducido la diferencia por dos motivos. En primer lugar porque ha normalizado la relación virtual y en segundo porque en la relación presencial no hay distancia física. En una relación sexual se trata de la distinción entre un acto sexual con un partenaire y una masturbación. ¿ Es una diferencia real siempre ? Por ejemplo, hay una diferencia radical entre un acto con una prostituta o masturbarse delante de ella ? Si estamos hablando, ¿ Es radicalmente distinto conversar con alguien por skype o hacerlo en un bar ? . Las relaciones humanas están siempre mediatizadas por lo cultural, lo imaginario simbólico y esto hace más complicado establecer un corte entre virtual y presencial, ya que en ambos casos los significados están en este registro.
 Si entramos ahora en el significado de "lo real" para Lacan nos encontramos en que para él es lo que no puede ser imaginado ni simbolizado. Este "real" está igual de presente en una relación virtual que en una real. 
 Quizás es a partir de la corporalidad de la percepción, en el sentido que apuntaba Maurice Merlau-Ponty desde donde la diferencia tenga más peso. Es decir, que en la medida en que somos conscientes de nuestro cuerpo como aquello que se relaciona con otros cuerpos y objetos, podemos resistirnos a la reducción de nuestro mundo a la virtualidad. Pero teniendo muy claro que está corporalidad no es natural, está siempre mediatizada por lo imaginario y lo simbólico. Pero sí es algo vivo, no mecánico. La conciencia del cuerpo como una máquina que manejamos desde nuestra mente sí que reduce lo humano a algo muy semejante a lo virtual. El cuerpo vivo y su consciencia es, quizás, lo que nos permite resistirnos más a la transformación de nuestro mundo en algo semejante a lo virtual-

domingo, 12 de abril de 2020

LO IMAGINARIO : UN DEBATE ENTRE JACQUES LACAN Y CORNELIUS CATORIADIS



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  Escrito por Luis Roca Jusmet


 La tradición psicoanalítica proporciona un material fundamental y único para trabajar el tema del imaginario. Pero Cornelius Castoriadis señala el papel  paradójico de Freud respecto al tema. Éste no habla nunca del imaginario ni parece conceder ningún lugar a la imaginación en el aparato psíquico. Pero el concepto está presente de una forma implícita en toda su obra, sobre todo a partir del papel clave que atribuye a la fantasía. Freud se convierte así para Castoriadis en el descubridor vergonzante del imaginario : por una parte nos proporciona el material más valioso para entender esta realidad psíquica, aunque no lo nombra y lo presenta de una forma completamente dispersa. Castoriadis dice irónicamente que Freud reprime la palabra imaginario porque está dominado por el paradigma positivista, heredero de la metafísica realista tradicional aristotélica, que tiene como base la idea de identidad.
 Es Jacques Lacan quien trata por primera vez en la tradición psicoanalítca el tema y lo hará explícita y elaborada. El psiquiatra y psicoanalista francés plantea, a partir de la conferencia que dio en París el año 1953, su teoría de los tres registros: lo simbólico, el imaginario y lo real Para decirlo rápido, lo que hace Lacan es considerar que el psiquismo humano se mueve en tres niveles diferentes, uno de los cuales corresponde a lo simbólico ( El lenguaje y la ley , lo que podemos decir y lo que tenemos prescrito hacer ), otro al imaginario ( lo que podemos representarnos a través de la imagen ) y otro a lo real, que viene a ser el residuo del proceso de simbolización ( que no es otro del de la socialización). El Lacan clásico (que es el de los Escritos y de los diez primeros seminarios) planteará diversos sentidos de la noción de imaginario, que por otra parte no se puede separar ni de sus concepciones de lo simbólico, ni de lo real ni de la fantasía. Lacan considera que el imaginario cumple una función clave en la formación de la noción de yo, teniendo en cuenta que este término (moi en francés) es diferente del de sujeto ( je en francés), ya que el primero se corresponde con el campo del imaginario y el segundo con el campo de lo simbólico. El imaginario tiene que ver con el yo en su doble aspecto de imagen corporal (a partir de la superficie reflejada en el espejo ) y del precipitado de identificaciones que se forman a partir de los rasgos de aquellas figuras que tienen una influencia sobre nosotros en la infancia. Lacan definirá precisamente el cuerpo como un organismo con una imagen, lo cual implica que sólo el ser vivo que se capta a sí mismo y puede desarrollar una imagen de sí es el que podemos decir que tiene un cuerpo. Y aquí digo tiene y no es porque si hablamos para Lacan lo hacemos como el sujeto del habla, de la enunciación y éste no es otro que un sujeto vacío. En este punto Lacan ya plantea una polémica evidente con Sartre al no aceptar su antagonismo entre el imaginario y la percepción. La unidad perceptiva de uno mismo se consigue a través de la imagen especular, que Lacan considera uno de los núcleos básicos del imaginario. Pero esta vinculación no sirve para entender el imaginario como algo capaz de abrirnos al conocimiento de nosotros mismos. Lo considera como un señuelo: es el engaño de la autoimagen que nos oculta nuestra propia división, nuestra escisión interna fundamental. El segundo sentido que da Lacan al imaginario tiene que ver con nuestra relación con el semejante, con el modo como el otro aparece como un rival con el que mantenemos una lucha por el prestigio. Se trata de dos sujetos que quieren ser reconocidos e imponer su deseo al otro. Lacan recicla toda la enseñanza de Alexander Kojève, que tanto influyó en su generación partir de su lectura de la dialéctica del amo y el esclavo de Hegel. Esta relación dual es para Lacan un círculo vicioso que lleva a la destrucción. Necesita la intervención de una mediación que no es otra que la del lenguaje y que nos permite superar el imaginario y elevarnos a lo simbólico. Nuevamente volvemos a contraponer a Lacan con Sartre, ya que el horizonte de libertad del que hablaba éste último sólo es posible para Lacan desde el lenguaje (lo simbólico) que es el que nos permite una distancia que impide que nos dejemos atrapar por la identificación con una imagen idealizada de nosotros mismos (el imaginario). 

lunes, 25 de julio de 2016

SOBRE EL ESTADIO DEL ESPEJO : FRANÇOISE DOLTO Y SAMI-ALI


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  Escrito por Luis Roca Jusmet

Hay que mencionar igualmente, por sus interesantes aportaciones al tema del estadio del espejo, las reflexiones de otra potente psicoanalista francesa, Francoise Dolto ,contemporánea de Lacan. Sobre todo es fundamental su noción de imagen inconsciente del cuerpo. Parte de una diferencia básica entre el esquema corporal y la imagen del cuerpo. El primero es considerado común a la especie según la matriz de las características temporales y espaciales, ya que es el cuerpo físico, presente en el marco de la experiencia inmediata. Se basa en unas características innatas que se estructuran mediante el aprendizaje y la experiencia. Pero este esquema corporal es portador de una imagen inconsciente del cuerpo, que no es específica sino singular, y que es la síntesis viva de nuestras propias experiencias emocionales, eminentemente inconscientes. Es el soporte del narcisismo y tiene relación con el goce y con el lenguaje, por lo cual entrelaza en su formación el registro imaginario y simbólico.La imagen del cuerpo, al contrario que el esquema corporal, pertenece al orden del deseo y no al de la necesidad. Es también el inconsciente, lugar donde se elabora la experiencia profunda del sujeto. 
 Tiene tres aspectos dinámicos, el primero de los cuales es como imagen de base, que quiere decir como narcisismo primordial que nos da una identidad permanente en nuestro devenir individual. La psicoanalista da a esta noción de narcisismo primordial un sentido positivo, ya que es lo que nos liga a la vida y a la propia auto-aceptación ( lo que hoy se llama la autoestima) El segundo aspecto es el que nos posibilita una imagen funcional, que quiere decir una imagen dinámica en la que se encarna el sujeto del deseo. Nos permite salir del cuerpo biológico para querer vivir y  para ser un cuerpo deseante.El tercero, vinculado al anterior, es la condición para la imagen erógena, donde se focalizan el placer/ displacer erótico en relación con el otro. Si la denomina inconsciente es porque piensa que, paradójicamente esta imagen no es representable, y que es lo que el cuerpo aporta al inconsciente. Los tres aspectos combinados constituyen una especie de  matriz corporal de la subjetividad.Hay una polémica muy rica entre Dolto y Lacan sobre el estadio del espejoen la que la primera defiende la existencia de un narcisismo primario positivo, que en cierta forma es el portador de la energía vital con la que nos identificamos. A través del estadio del espejo, la autoimagen se sostiene por la palabra de la Madre, que es la que permite articular positivamente el imaginario y lo simbólico en el niño y Dolto considera siempre que la imagen especular ha de estar ligada necesariamente a la palabra, a lo simbólico, para llegar a buen puerto. Polemiza con Lacan  porque considera que éste tiene una concepción totalmente negativa del imaginario en la medida que lo vincula inevitablemente al quedar atrapado en la rivalidad agresividad y en un callejón sin salida narcisista. Françoise Dolto cuestiona además algunas afirmaciones lacanianas como la afirmación de que la reacción del niño frente a esta imagen especular es de júbilo. Las considera excesivamente especulativas y sin contrastación empírica, Pero en lo que difiere radicalmente de Lacan es en el carácter puramente óptico y visual que da esta experiencia., ya que la psicoanalista  la relaciona con una sensorialidad más amplia y explica de manera concreta como, por ejemplo, los ciegos de nacimiento viven esta identificación imaginaria en una modulación diferente. 
 Gerard Guillerault, que ha trabajado a fondo la relación entre los dos grandes psicoanalistas, nos muestra lúcidamente lo que les une, que finalmente  es que ambos aceptan una falta estructural en el ser humano, es decir, que hay algo incompleto en la imagen que no puede simbolizarse, de lo que no puede hablarse. Quizás no acabemos de entender a que se refiere pero intuimos que hay algo se nos escapa en la imagen de nosotros mismos y que tampoco la palabra puede expresar. Si para Françoise Dolto este enigma nos vincula al elemento más luminoso de la condición humana, para Jacques Lacan lo que expresa es su aspecto más oscuro y tenebroso.  

lunes, 13 de enero de 2014

PSICOANÁLISIS E INTELIGENCIA EMOCIONAL


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Escrito por Luis Roca Jusmet

Me gustaría analizar aquí la noción de inteligencia emocional desde una perspectiva psicoanalítica. No soy psicoanalista pero me parece un punto de vista interesante. Discutible pero interesante, fecundo para cuestionar una noción que se ha convertido en un tópico.
 Pienso que la noción de inteligencia emocional es menos original de lo que parece. Daniel Goleman la elabora a partir de la teoría de las inteligencias múltiples de Martin Gardner. Lo que hace este último es hablar de la inteligencia interpersonal y la intrapersonal como dos de las siete inteligencias de que disponemos todos los humanos. La inteligencia inrapersonal es la capacidad de entender las nuestras emociones y controlarlas. La interpersonal es la de entender las emociones de los otros y de experimentar empatía por los otros. El planteamiento, ya de por sí confuso, queda aún más simplificado por Goleman.
 En primer lugar me parece que entenderse las propias emociones y controlarlas son dos cosas totalmente diferentes. El control, en todo caso, no tiene que ver con la inteligencia, tiene que ver con el carácter. En cuanto a entender a los demás y sentir empatía por ellos pasa lo mismo. Podemos llamar a la capacidad de entender las emociones del otro como inteligencia pero la empatía tiene que ver también con el carácter. Digo esto para cuestionar ya de entrada este término de inteligencia emocional desde un planteamiento de la crítica de un sentido común no distorsionado por la ideología.

 El psicoanálisis introduce una perspectiva que aún complica más la cuestión, que es la del inconsciente. Si aceptamos el inconsciente está claro que el conocimiento de uno mismo tiene un límite. Que el control depende de muchos factores : las pulsiones, el superyo., el ideal del yo... El yo solo es un aspecto limitado de la cuestión. Es el inconsciente el que, en gran parte, determina lo que hacemos. No tiene nada que ver con la inteligencia.
 Pero aquí hemos de señalar que si diferenciamos escuelas psicoanalíticas radicamente diferentes, como la Escuela del Yo o la lacaniana, la manera de confrontarse a la inteligencia emocional es totalmente diferente. La escuela del Yo podría entenderse, hasta cierto mundo, con esta noción de inteligencia emocional. Aceptando su superficialidad estaría de acuerdo en sus objetivos. El psicoanálisis quiere que sea el Yo el que controle nuestra vida. Donde está el ello, que esté el yo. Podríamos incluso llamar a este control inteligencia emocional.

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